Se asoma la vía del desarrollo de
Barú
OMAIRA
ARISTIZÁBAL, El Universal-
La vía Cartagena-Barú —que costará $32.764
millones y se hará por el sistema de valorización—
empezarán a construirla en septiembre próximo.
Durante
el tiempo que duren los trabajos, los contratistas no interrumpirán
el paso de vehículos, garantizó Efraín Amín,
representante legal del Consorcio Vial Isla Barú, ganador
de la licitación que se adjudicó en diciembre pasado
y que la conforman las firmas Cicón y Compañía
de Trabajos Urbanos.
La
obra está en su etapa de rediseño. El consorcio
dispone de seis meses, contados desde marzo, para revisar
y actualizar los diseños que entregó el Departamento
Administrativo de Valorización Distrital, y para definir
varios puntos aún en discusión. En los primeros
días de agosto los entregará a Alfa S.A., firma
interventora, que deberá devolverlos con sus comentarios
y aprobación 15 días después.
Amín
está confiado en que no habrá obstáculos
pues para evitar perder tiempo han estado trabajando y revisando
los actuales diseños con la interventoría.
Hay
varios puntos que están pendientes tanto con el Distrito
como con los propietarios de los lotes, quienes deberán
pagar el costo de la obra, y con el Ministerio de Ambiente,
entidad que deberá dar la licencia al proyecto por
estar en zona de parques naturales.
El
primer tema es el ancho de la vía y los costos que,
según el representante legal del consorcio, se incrementarían
por este factor.
“No
podemos empezarla sin acordar esos precios. Requerimos terminar
y afinar los diseños y ajustarlos a la ley, a las condiciones
reales y a las exigencias técnicas y ambientales de
la zona. A finales de agosto tendremos listo el proyecto definitivo
y su valor real, y entonces sí arrancamos”.
La
revisión de los diseños está en el 50%,
aseguró el representante legal. Van un poco adelante
de Playa Blanca y pronto llegarán al sitio donde deberá
definirse si se continúa por el carreteable actual
(Cholón) o si se pasa la vía por la parte de
atrás de la montaña, por la ciénaga de
Barbacoas.
“Tenemos
informaciones de propietarios del lado turístico de
Cholón que piden que se respete el carreteable existente,
pero también hay presiones de los propietarios de Barbacoas
para que se pase la vía cerca de sus predios. Este
período se aprovechará para concertar cuál
será el trazado definitivo”.
La
empresa hará un acercamiento con los representantes
de las comunidades y de los propietarios para definir por
dónde pasarla. Para el consorcio es igual, desde el
punto de vista de la obra en general, asegura Amín.
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EL
CARRETEABLE ACTUAL DE BARÚ es intransitable
en invierno y pocos carros pueden recorrerla
incluso en verano. |
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TRAZADO
DE LA NUEVA VÍA. El mapa es de Valorización
distrital. |
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LA
VÍA FACILITARÍA EL DESARROLLO
de esa atractiva zona y permitiría a
los pobladores de esa isla comunicarse en forma
permanente y rápida por tierra con Cartagena. |
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“Simplemente
es cuestión de trazado, de pronto es ligeramente más
corta por Barbacoas, pero queremos valorar las inquietudes de las
dos partes y buscar la mejor opción para la obra y para todos
los implicados”.
EL
TRAZADO
La
vía tiene tres partes. La principal de 26 kilómetros
en la zona insular. La segunda etapa de 4,8 kilómetros en
la parte continental. Y la tercera la constituye la construcción
de un nuevo embarcadero y servicio de ferry en mejores condiciones
y con mayores comodidades para los usuarios.
La
carretera empezará en el corregimiento de Barú, seguirá
por el Camino Real en la zona de Barbacoas hasta articular con el
carreteable existente, cruzará por sector del parque natural
Corales del Rosario y San Bernardo en la zona de Playetas, continuará
por los corregimientos de Santa Ana y Ararca, hasta encontrar el
Canal del Dique, aproximadamente ochocientos metros medidos aguas
arriba a partir del actual embarcadero del ferry, que presta el
servicio de transbordo.
En
la parte continental, la vía partirá frente al Canal
del Dique, empalma con la carretera de Rocha, seguirá por
esa vía y conectará con el Corredor de Carga frente
la empresa Abocol.
La
banca de la vía tendrá ocho metros, de los cuales
seis metros serán para calzada vehicular y los otros dos
corresponden a las bermas.
Aquí
también hay desacuerdos.
Según
la información entregada por Miguel Ramírez, director
de Valorización Distrital, las dimensiones anteriores fueron
concertadas y aprobadas por los representantes de los propietarios
y fundamentadas en que con estas, acorde a su diseño geométrico,
la vía presentará seguridad al desplazamiento normal
vehicular y capacidad suficiente para su tráfico futuro.
Con
estas dimensiones, los representantes de los propietarios de predios
gravados con la contribución de valorización por la
ejecución de esta vía, manifestaron que el costo del
proyecto es accesible a su capacidad de pago.
Sin
embargo, éste es un tema aún por definir y de gran
importancia. El representante del consorcio que la construirá
asegura que la ley no permite hacer una vía con menos de
7,5 metros de ancho. Además, si se va a hacer una inversión
de esta envergadura deberá tener unas especificaciones que
garanticen que estará acorde con el desarrollo que se proyecta
en la zona.
“Indiscutiblemente
es una obra en la que queremos que se respete el POT y la Ley 105.
Durante una reunión con el Alcalde y el Director de Valorización
les sugerimos que se haga ajustada a la ley, que incluye una vía
de 7,5 metros de ancho. La obra se licitó, sin embargo, como
una vía veredal de 6,5 metros de ancho y ahí es donde
está el meollo de la discusión.
“No
sabemos si van a modificar el POT y la ley para dejarla en 6,5 metros.
Por el momento, Isla Barú está manejando los diseños
con un ancho de 7,5 metros porque así lo que exige la ley.
En esas condiciones el valor podría incrementarse en 3.500
o 4.000 millones de pesos, calcula el ingeniero, pero se estaría
haciendo una vía acorde con en el futuro de Playa Blanca
y la zona, donde ya hay varios proyectos de hoteles cinco estrellas
y urbanizaciones turísticas en Barú”, continúa.
El
consorcio está mirando cómo ajustar el diseño
de acuerdo a los aspectos técnicos de la obra. Reconoce que
en tierra firme no habrá muchas variaciones.
LA ZONA DE PLAYETAS
La
parte más delicada de la carretera está en la zona
de Playetas. Es muy sensible desde el punto de vista tanto ambiental
como técnico, para la misma estabilidad de la obra.
En
el primer aspecto, el Ministerio lo identificó como zona
de reserva de sus manglares y, segundo, la dinámica oceanográfica
la hace altamente erosionable. Por lo tanto, deberá estudiarse
la alternativa viable que menos afecte el ecosistema y que permita
proteger la vía de las arremetidas del mar.
Es
muy posible que se requieran unas paredes de concreto para proteger
la banca de la vía. De lo que se trata es de lograr el mínimo
de afectación ambiental y proteger la estabilidad de la vía,
asegura un experto ambiental.
Efraín
Amín reconoce que Playetas es un sector crítico.
Por
eso tienen proyectado obras especiales sobre ese terreno cuando
lleguen a esa zona, se revisará si la mejor solución
es la construcción de un espolón marginal de “unos
15 ó 20 metros dentro del mar, porque a Playetas se lo ha
ido comiendo el mar y llegará el momento en que el mar se
unirá con la ciénaga, si no se hace algo. Trataremos
de recuperar el carreteable por su trazado original con el espolón
marginal de protección”.
También
opina que un dragado que les permita buscar arena de un material
similar al que ha existido toda la vida, les permitirá terminar
la vía con suficiente estabilidad.
“No
hay ningún problema, en total son 1,1 o 1,2 kilómetros.
La parte de Playetas es la más delicada y difícil,
pero tenemos bien enfocada la solución. Es una situación
normal en las condiciones técnicas de la vía. Quizá,
también sea necesario hacer un puente en el sector de Punta
Iguana (donde circula el agua de la ciénaga), pero todo eso
se definirá en la actualización de los diseños”,
concluyó.
LARGA ESPERA
Es
una obra que están esperando los pobladores y propietarios
de tierras desde 1970. La vía les permitirá resolver
sus problemas de comunicación y transporte hacia Cartagena
y sus necesidades permanentes de salud, educación y aprovisionamiento
de alimentos, entre otras cosas.
En
1998 se hizo un diseño geométrico de la vía
que entonces se concibió de 35 metros de ancho. Ahora quedó
reducida a 15.
Si
se logran sortear todos los obstáculos tal como lo tienen
previsto Valorización y el Consorcio Isla Barú, en
octubre de 2009 tanto nativos como visitantes podrán disfrutar
de una cómoda y asfaltada vía de Cartagena hasta la
punta de Barú.
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Licencia
ambiental
La
vía no tiene licencia. Valorización adelantó
el diagnóstico ambiental de alternativas y lo presentó
ante Cardique, que lo remitió al Ministerio del Ambiente,
porque la carretera está en área de parques
nacionales y otorgar ese permiso es privativo de esa Cartera.
El
Ministerio se pronunció, informó a Valorización
que por pertenecer a la unidad de parques ese diagnóstico
tiene que estar supeditado a los términos de referencia
establecidos por el Ministerio y debían enmarcar ese
documento en esos parámetros.
En
la actualidad, Valorización está elaborando
nuevamente el documento, atendiendo las inquietudes del Ministerio
y en los próximos días lo enviará a Bogotá,
con el fin de saber cuál es la alternativa técnica,
ambiental y económica más viable. Una vez, el
Ministerio defina ese punto, Valorización tiene que
presentar el estudio de impacto ambiental, el cual deberá
elaborar con concordancia con el diseño definitivo
del proyecto. Una vez recibido, el Ministerio le otorgará
la licencia indispensable para empezar la obra.
Valorización
ya consignó a las autoridades ambientales: Cardique
(4’600.000), Parques Nacionales (7’600.000) y
Ministerio del Ambiente (24’037.000) los dineros necesarios
para que los funcionarios hagan el seguimiento y estudien
las condiciones en que se cumplen las normas, tal como lo
exige la ley.
De
acuerdo con un experto ambiental, el Departamento de Valorización
distrital deberá acelerar la entrega del documento
ante el Ministerio, si quiere cumplir con los plazos ya establecidos
con el consorcio para el comienzo de la vía.
Evaluar
el diagnóstico de alternativas, generar las alternativas
recomendables y analizar el estudio de impacto y entregar
la licencia ambiental a un proyecto de ese tipo demora por
lo menos seis meses por parte del ministerio del Ambiente.
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Articulo
tomado del Periódico El Universal, publicado el 11/Jul/07.
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